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jueves, 29 de junio de 2023

Características lingüísticas de textos administrativos y jurídicos

   Se trata, como en el caso de la ciencia y de la técnica, de un uso especializado del lenguaje correspondiente al mundo del Derecho y de la Administración. Es, por tanto, un nuevo lenguaje profesional, restringido a determinados ámbitos, si bien son muchos los términos que han trascendido y se han hecho de dominio común, por ejemplo: fallo, sentencia judicial, procesamiento, testador, certificado…, lo cual es lógico si consideramos que se trata de algo que atañe a nuestra vida diaria.

  Como rasgos generales podemos destacar los siguientes:

a) Al contrario del texto científico, es un lenguaje conservador, que ha evolucionado muy poco a lo largo del tiempo y tiende a emplear expresiones y esquemas lingüísticos fijados hace mucho tiempo. De ahí la gran cantidad de arcaísmos y latinismos que contiene.

b) Este hecho le otorga un carácter formulariode lengua esquematizada, convencional, hecha a base de “clichés”, bastante rígida y con poco espacio para el desarrollo del estilo personal.

c) Lo mismo que en la ciencia, se busca la precisión y la claridadpero, si bien los términos son también aquí precisos y monosémicos, el propio desarrollo de los textos provoca a menudo ambigüedad y confusión.

d) Lo anterior se debe a que, al menos en textos como los jurídicos y los contractuales, se hace necesaria la cita explícita de todos los supuestos y circunstancias, lo que les otorga un talante farragoso, confuso y, para los profanos, a menudo ininteligible.

e) Por su propia naturaleza, dada la universalidad de los conceptos que encierra, ha de ser un lenguaje objetivo.

f) Los textos no son uniformespuesto que el Mundo del Derecho y el de la Administración se dividen en muchas ramas. Así, a modo de escueto resumen, podemos clasificarlos en:

  - Textos legislativos: Reales Decretos, resoluciones del Consejo de Ministros, Órdenes Ministeriales, resoluciones de otros órganos inferiores, disposiciones administrativas, etc.

 - Escritos procesales, pertenecientes al ámbito de la Administración de Justicia: Auto, Suplicatorio, Requerimiento, Emplazamiento, Sentencia, Acta, Ejecutoria, Recurso, Apelación, Exhorto, Demanda, etc.

 - Escritos Administrativos, que regulan las relaciones entre los particulares y la Administración Pública u otras administraciones: escritos de solicitud como la Instancia, certificado, currículos, impresos de matriculación, declaración de impuestos, etc.

 - Escritos notariales y contractuales. Regulan las relaciones entre particulares. Se incluyen aquí los contratos de cualquier tipo: de compraventa, de arrendamiento, etc., testamentos, documentos de cesión, contratos de servicios diversos (energía eléctrica, suministro de agua, etc.).

g) Cada uno de estos escritos responde a un esquematismoa un modelo de confección que los convierte en escritos “prefabricados”, es decir, en textos con una tipología muy definida y en los que sólo es preciso incluir los datos y circunstancias particulares de cada caso. Así, una instancia suele tener este esquema:

   Encabezamiento, con la mediación del destinatario y la presentación del solicitante.

   Exposición, donde se enumeran los hechos y los argumentos en que se basan.

   Solicitud o súplica, donde se concreta la petición que motiva el escrito.

   Despedida formulatoria.

             

               Rasgos Gramaticales

 

  Dentro del sintagma nominalencontramos como rasgos destacables:

- Abundancia de sustantivos abstractosnecesarios para nombrar los distintos conceptos jurídicos: justicia, libertad, autoridad, etc.

- Artículos con valor generalizadorque otorgan carácter universal a los nombres que preceden, lo que está en relación con la objetividad y generalización de las leyes. Así, cuando se habla de el juezel fiscal, etc., se refieren a cualquier juez o fiscal.

- Los adjetivoscomo en el caso de la ciencia, son especificativos: sirven sólo para atribuir cualidades objetivas a los nombres.    

  En cuanto al uso de las formas verbales, también está condicionado por la pretensión de objetividad y generalización. Por ello encontramos:

- Dominio absoluto de la tercera persona.

Futuro con valor imperativo, por ejemplo: Los herederos se personaran ante el notario. En la misma línea está la presencia de perífrasis obligativaspor ejemplo: Los encausados deberán comparecer ante el juez una vez por semana.

 - Se utiliza el futuro de subjuntivo (en el ámbito lingüístico, es un arcaísmo. Pero se utiliza regularmente en textos de este tipo), por ejemplo: “Si así se dispusiere...”

 - Empleo del gerundio (aunque en lingüística no se considera correcto, puesto que en este tipo de textos se abusa mucho. Pero así está impuesto en este lenguaje), que incluso aparece lexicalizado en escritos como las sentencias judiciales, por ejemplo: los resultantes  y considerandos.

   Construcción oracional:

- Los periodos oracionales suelen ser largos y complejos, con una sintaxis intrincada, en ese intento aludido de explicitar todos los matices.

- El mismo propósito persigue la abundancia de enumeraciones.

- La objetividad impone la presencia de construcciones impersonales y pasivas reflejaspor ejemplo: No se entiende sujeto a esta ley.

Coordinación adversativa, para restringir y matizar conceptos más amplios.    

- Presencia de subordinadas mediatizadoras, a fin de señalar condiciones, causas, consecuencias, etc.

 

  Fórmulas fraseológicas y léxicas.

 

  El carácter formulario y conservador del lenguaje jurídico se manifiesta sobre todo en el léxico y la fraseología, que tienden a permanecer inalterados a lo largo del tiempo, en correlación con la pervivencia de los propios conceptos. Por eso encontramos:

  - Un vocabulario muy amplio y rico, especializado y lleno de matices diferenciadores entre términos que en la lengua común se consideran sinónimos, por ejemplo: no es lo mismo propiedad que posesióncontrato que convenio.

- Multitud de arcaísmos y latinismos, herencia del Derecho Romano, por ejemplo: abintestato (procedimiento judicial sobre herencia y adjudicación de bienes de quien muere sin testar), enfiteusis (cesión perpetua o por largo tiempo del dominio útil de un inmueble, mediante el pago anual de un canon y de laudemio por cada enajenación de dicho dominio), cohecho (delito consistente en sobornar a un juez o a un funcionario en el ejercicio de sus funciones, o en la aceptación del soborno por parte de aquellos), anticresis (contrato en que el deudor consiente que su acreedor goce de los frutos de la finca que le entrega, hasta que sea cancelada la deuda), posliminio (reintegración de quien había sido prisionero del enemigo a sus derechos de ciudadano romano), fideicomiso (disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala. …

- Máximas y aforismos latinos con carácter sentencioso: In dubio, pro reo (En la duda, a favor del reo); Excusatio non petita, accusatio manifiesta (La excusa no pedida es una acusación manifiesta), Consuetudo est optima legum interpres (La costumbre es la mejor intérprete de las leyes); Plus actum quam scriptum valet (Tiene más valor lo hecho que lo escrito); Qui accusare volunt probationes habere debent (Quienes quieran hacer una acusación, deben tener pruebas); Nemine licet ignorare ius (A nadie le está permitido ignorar la ley); Obligat lex simul atque promulgata est (La ley es obligatoria desde el instante en que es promulgada).

- Fórmulas de tratamiento en relación con el rango de la persona aludida, por ejemplo: Ilustrísimo Señor, Excelentísimo Señor.           

- Abundantes fórmulas y frases hechas que se han conservado a lo largo del tiempo, por ejemplo: Debo declarar y declaro; Lo pronuncio, mando y firmo; Es gracia que no duda en alcanzar el recto proceder de V.I. No obstante, existe en la actualidad una tendencia a la simplificación de este retoricismo, sobre todo en los escritos administrativos. 

domingo, 27 de junio de 2021

Lenguaje publicitario y sus características lingüísticas

Son muchas las personas, especialmente de Aurora (Illinois, Estados Unidos de América) las que me han preguntado por las características del lenguaje publicitario. 

 Por desgracia para los filólogos, el lenguaje escrito u oral que se emplea en los anuncios de los diferentes medios de comunicación está pasando a un plano muy secundario, tendiendo incluso a desaparecer.

  En pleno siglo XXI y ya desde finales del siglo XX, la imagen se está imponiendo no solo a la lengua escrita, sino también a la oral e incluso a la música que acompañaba los anuncios publicitarios de radio y, posteriormente, de televisión. Nunca ha “calzado” tan bien el dicho que reza: “una imagen vale más que mil palabras”.

   Si observamos los mismos debates políticos previos a unas elecciones, hay datos que parecen nimios y que connotan una relevancia enorme; desde el color de las corbatas de los candidatos a la presidencia de un gobierno, comunidad autónoma o estado (en Estados Unidos), hasta su corte de pelo o los gestos que acompañan a su oratoria.

  A pesar de lo dicho con anterioridad, se pueden resaltar una serie de características que definen o que caracterizan a este tipo de lenguaje. Desde un punto de vista diacrónico, este tipo de registro de habla ha ido evolucionando. Hay algunas pruebas históricas que demuestran que en Babilonia, Grecia o Roma, por poner ejemplos, se empleaban lo que se conoce en Estados Unidos como los “mass media”, es decir, instrumentos que intentaban llegar a las grandes masas de población. En español se denominan medios de comunicación y debe evitarse la voz inglesa mencionada con anterioridad. Estos medios se empleaban para “avisar a las personas de algún tipo de acontecimiento, como una feria de ganadería o simplemente para informar de algún tipo de venta de algún producto o de animales.

  Lo mismo ocurrió en la Edad Media, ya incluso con carteles pintados.


  Ya en el siglo XVII y en algunos países encabezados por Holanda, la imprenta y la prensa (aún no periódica) se convierten en vivero de ideas divergentes, de discrepancias, de opinión y difusión intelectual, de libertad. Hasta el siglo XVIII la prensa se convierte en vehículo de control del estado, en maquinaria propagandística de los poderes religiosos y en punto de difusión de nuevas ideas (algunas clandestinas). Se popularizan ciertas publicaciones periódicas en forma de folletos, novelas por entregas, literatura popular, almanaques, etc.

  Más adelante, a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX, hacen su aparición la publicidad en los periódicos y en las revistas que se fueron creando.  A principios del siglo XIX, en una España inmersa en el ambiente de exaltación político de las Cortes de Cádiz, hará su aparición la prensa periódica. Sus inquietudes están orientadas a problemas sociales y políticos, desde la interpretación que de ellos hace la emergente burguesía en su intento de alcanzar los estratos dirigentes de la vida del país. Por ello, la vida de la prensa está sujeta en sus comienzos a la censura.   

  Con la llegada del siglo XX, la radio-difusión y la publicidad oral  rivalizan con la imprenta. Tras la II Guerra Mundial, la televisión compite con todos los medios publicitarios anteriores. La publicidad moderna está basada en el estudio de la psicología individual y social, particularmente los procesos volitivos.

  La publicidad es uno de los mensajes más característicos y persistentes de los medios de comunicación. Según Humberto Eco en su libro  La estructura ausente: “la técnica publicitaria parece fundada en el presupuesto informativo de que un anuncio atrae más la atención cuanto más viola las normas comunicativas usuales, por lo cual trastorna un sistema de expectativas retóricas”.

  En resumidas cuentas, todo el mundo coincide en que la publicidad consiste en la difusión de textos e imágenes que invitan a adquirir ciertos productos comerciales o realizan determinadas acciones (asistir a un espectáculo, inscribirse en una sociedad, centros educativos, afiliarse a un partido político, etc.). Tiene canales propios: carteles pegados en vallas y paredes, prospectos que se reparten por las calles, visitas domiciliarias de agentes publicitarios. Pero sus canales más frecuentes, y quizás más eficaces son los medios de difusión social (prensa, radio y televisión).

        Características lingüísticas de los textos publicitarios

    El mensaje publicitario puede constar de un texto lingüístico solo (habitual en la radio) o combinado con imágenes (dibujos o fotografías). Las imágenes, en la medida en que suelen reproducir el objeto anunciado (un reloj, un coche, un licor), son iconos. Rara vez un icono sin palabra alguna puede producir un mensaje publicitario.

Este tipo de mensaje comparte no pocas propiedades con otros de distinta índole, como los literarios. Al igual que estos, se dirigen a receptores indiferenciados (receptor universal), y no esperan respuesta verbal; pero se diferencian en la naturaleza de esa respuesta, la cual es de orden espiritual en el caso de la literatura, y pragmática, utilitaria en la publicidad.

    Los textos publicitarios suelen ser breves y se proponen chocar y atraer al lector-consumidor por su ingenio o su capacidad persuasiva, procurando obtener una reacción favorable. Muchas veces se trata de eslóganes, frases fácilmente recordables que contienen una definición o una instrucción, como por ejemplo: Nike  “simplemente hazlo” (Just do it!)”.

 Es frecuente que el lenguaje publicitario se aparte en algún punto de la gramática del estándar oral o escrito: choca, por lo que se puede recordad mejor y abundan las oraciones sin verbos, como por ejemplo: “Wal- Mart → “Siempre los mejores precios” (Wal-Mart → “Always low prices”); muchos contienen rimas (Compañía Cervecera de Canarias → “Cerveza Tropical, la cerveza sin rival”); el carácter exhorto a los compradores se apoya en imperativos (“no nos mires, únete”), anuncios en 1ª persona (“¿Beber una cerveza Dorada? Por supuesto, está buenísima y es canaria”).

 Muchos textos publicitarios basan su eficacia en las connotaciones asociadas al mensaje. Así se tiene muy en cuenta al público al cual va dirigido (gente joven o personas de mayor poder adquisitivo), connotación de libertad, muchos buscan la eficacia en el prestigio científico, empleando palabras técnicas (cremas y detergentes), otras lo fundamentan en el vulgarismo o frase hecha, siempre, en función de la clientela, se emplean adjetivos o nombres de connotación fuerte o de delicado contenido semántico.

 Abundan figuras retóricas: hipérboles, metáforas, comparaciones (“1880, el turrón más caro del mundo”). Por otro lado, son fundamentales los iconos: la asociación de una imagen atrayente y de un eslogan recordable es el ideal del mensaje publicitario. Unas veces el icono es el elemento fundamental; otras, el texto ocupa toda la página; en otras, la colocación del texto (debajo del icono, a la derecha o a la izquierda). En definitiva, la publicidad hoy se ha convertido en una difícil y compleja técnica, cuyo estudio posee en muchos países rango universitario transversal (Bellas Artes, Economía, Empresariales, Psicología, etc.). 

 


jueves, 25 de febrero de 2021

Apuntes sobre periodismo

    A estas alturas del siglo XXI nadie se hubiera imaginado que se cuestionase la libertad de expresión o que se trate de controlar de cualquier medio de comunicación, que viene a ser prácticamente lo mismo. ¿El populismo o el ansia de perpetuarse en el poder pueden llegar a este punto?

 Una noticia debe ser objetiva, nadie lo duda y tiene que contrastarse antes de ser impresa en el papel o arrojada al paralelo mundo de internet, pero jamás debe impedirse la interpretación de la misma.

 También está acaeciendo algo parecido en las redes sociales, las cuales son vías que facilitan una libertad de expresión que, sin embargo, puede recortar un determinado gobierno o ser esclava de los subliminales dictados de las grandes multinacionales que financian a otras empresas de la llamada “The Social Media Family” (Facebook, Twittwer, Instagram…). Buena parte de la información que se vierte en ellas no está verificada o, simplemente, es falsa (los ya tristemente famosos bulos o las llamadas “fake news”). También se emplean para “controlar a la población”, pues ofrecen una supuesta libertad a la hora de expresarte libremente, a cambio de datos personales que Facebook, Instagram o Twitter gestionan para lo que estimen oportuno.

 George Orwel, en su obra maestra 1984, adelanta todo lo que está sucediendo hoy en día: control de la información, vigilancia, una cuestionada libertad de expresión e incluso la imposición de una neolengua por parte de un gobierno. Fue publicada en 1949 y en ella se adelanta lo que será una sociedad futura (1984). Aparece en 1984 el “Gran Hermano” que te vigila a diario (una pantalla que en la actualidad bien podría ser tu ordenador o dispositivo móvil); el “Ministerio de La Verdad”, que destruye o censura determinados periódicos, enciclopedias u otras fuentes del conocimiento con el fin de conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado; el Ministerio del Amor, que reeduca a la población, inculcando un amor férreo por el “Gran Hermano” y las ideologías del Partido; el “Ministerio de La Paz”, que defiende la guerra: hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera. El Partido somete a la población a un control absoluto de sus movimientos, indicando como deben comportarse y actuar las personas, mediante una vigilancia exhaustiva de sus acciones. También se imponen los dos minutos de odio y lemas como “Guerra es Paz, Libertad es esclavitud e Ignorancia es fuerza”.

  Por otro lado y si hacemos un pequeño recorrido por los orígenes del periodismo,  tendríamos que remontarnos a los siglos en los que se descubrieron los instrumentos técnicos que permitieron llevar al mayor número de lectores las noticias más recientes. Cabría distinguir dos grandes periodos separados por el hito de 1850: en el primer periodo, tras el noticierismo manuscrito de la Edad Media y la aparición de la “gacetas” en el siglo XVI, surge en Francia el primer periodista de la historia, Teophraste Renaudot, quien en 1631 obtuvo una concesión real (más concretamente del cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII) para publicar en exclusiva La Gazette de France, semanal. A partir de 1850, el periodismo es un fenómeno contemporáneo, al conseguirse su universalización con su impresión en rotativas y la captación de la publicidad. Aparece en España la figura de Larra, destacado articulista. Como tal, pueden dividirse en tres etapas bien definidas: periodismo  ideológico, informativo y de explicación. Jamás nadie dudó de las informaciones aportadas por Renaudot o Larra y tampoco nadie las censuró. En el caso del español, tampoco pudo con él la época de inestabilidad causada por la guerra civil (carlistas contra isabelinos) tras la muerte de Fernando VII.

 En resumidas cuentas, la culpa de todas estas polémicas podría residir en esas ideologías de los medios de comunicación, en general; líneas editoriales propias que conocen y suelen compartir sus receptores. En la medida en que toda ideología desea propagarse, hay en los medios una intención más o menos consciente de propaganda: aspiran a que sus opiniones sean compartidas por el mayor número posible de ciudadanos. Hasta este punto ha llegado la radicalización de las ideologías políticas: leer, escuchar y ver lo que dicta la pasión; hacer caso omiso al razonamiento, a la moderación y al sentido común que acompaña a la tolerancia.

 


sábado, 6 de marzo de 2010

Textos periodísticos y sus características lingüísticas.



Textos periodísticos.

El fenómeno periodístico es una forma de comunicación consistente en la transmisión de contenidos informativos a través de unos canales, que son los Medios de Comunicación de Masas, a un receptor constituido por un público amplio, disperso y heterogéneo.
Estos medios son hoy muchos y variados. No obstante, las modalidades fundamentales de esta comunicación, que adaptan sus mensajes a la intención del emisor, siguen siendo tres: la información, la opinión y la propaganda.
La información es la modalidad que da sentido inicial al periodismo, y puede definirse como la difusión objetiva de noticias, es decir, de hechos ocurridos recientemente con interés para el lector.
En esta definición aparecen ya hechos destacables: la objetividad, condición esencial de la información, aunque no siempre se dé, y la actualidad, rasgo inherente al término noticia. Si un hecho no es actual, no es periodístico: los periódicos se renuevan a diario y ofrecen informaciones que dejan anticuadas a las del día anterior.
Añadidos a los anteriores, hay otros rasgos que provocan que un hecho se convierta en noticia, en materia informativa. Entre otros, podemos señalar:
- La prominencia, es decir, la importancia intrínseca de los hechos y de sus protagonistas, por ejemplo: un terremoto o unas elecciones son inevitablemente noticias importantes.
- La proximidad. Nos interesan los hechos que suceden a nuestro alrededor, y así por ejemplo, son más importantes para nosotros los incendios de nuestros propios bosques que los de Australia o California.
- El interés humano, como el que tienen los hechos que afectan a nuestra sensibilidad o, simplemente, a nuestra curiosidad, por ejemplo: tragedias, hambrunas, actos heroicos, etc., por un lado; y la información irrelevante, pero que sacia la curiosidad de determinados estamentos, como por ejemplo: la llamada “prensa del corazón”, por el otro lado.
- La rareza. Interesa lo que se sale de lo habitual, lo que llama la atención por ser distinto de lo que ocurre diariamente.
- La utilidad. Aquello que puede proporcionar algún beneficio a la comunidad, como puede ser por ejemplo la creación de una industria que va a proporcionar puestos de trabajo.
- El entretenimiento y diversión. Basta fijarse en la gran cantidad de espacios dedicados al deporte en cualquier periódico o emisora de radio.
Podríamos seguir añadiendo otros como cultura, economía, etc. que constituyen las secciones especializadas.
La opinión va más allá de la simple información, puesto que consiste en analizar, juzgar y valorar los hechos que la información transmite. Por tanto, se trata de una interpretación de los mismos a la luz de una determinada ideología. De acuerdo con ello, se pueden señalar como rasgos caracterizadores de la opinión periodística los siguientes:
- Subjetividad. El periodista o colaborador interpreta los hechos según sus ideas y su visión del mundo.
- Intención analítica. Se “disecciona” la noticia tratando de hallar sus causas, consecuencias, repercusiones posteriores, etc., siempre de cara al receptor.
- Influencia en la opinión pública. El destinatario llega a menudo a formar su propia opinión partiendo del influjo que en él ejercen determinados periodista o publicaciones.
- Responsabilidad. El firmante de un artículo de opinión es responsable de lo que en él afirma. - Estilo personal. Los escritos de opinión permiten el desarrollo de un estilo propio, que en ocasiones se acerca a lo literario.
Finalmente, son los géneros de opinión los que caracterizan ideológicamente un medio informativo.
La propaganda da un paso más, ya que no se queda en la interpretación de los hechos, sino que intenta convencer al receptor para actúe en un determinado sentido. Sus rasgos esenciales son:
- Actitud proselitista, es decir, intenta ganar adeptos para una causa, sea política, social, religiosa, etc.
Aun siendo por naturaleza subjetiva, emplea argumentos aparentemente objetivos, a diferencia de la exaltación del individuo propia de la publicidad, con la que no hemos de confundir la propaganda.
- No oculta sus fines, y siempre que respete la libertad del destinatario, es perfectamente lícita.
Puede poseer sus propios órganos de expresión: prensa confesional o de partido, boletines y revistas de diversas organizaciones, etc. también puede insertar, pagándolos, sus mensajes en los medios de comunicación habituales.

Los géneros periodísticos.

Son las distintas estructuras textuales que, fijadas por la prensa escrita, se han extendido a otros medios.
Géneros informativos.

Poseen todos ellos una estructura que se fundamenta entres partes: los titulares, encabezamiento o entradilla (también llamado lead) y el cuerpo.
Los titulares cumplen diversas funciones: por un lado, informan del contenido de la noticia, a la vez que la jerarquizan y clasifican; por otro lado, sirven de reclamo, atraen la atención del lector: de ahí la variedad de tipografía y tamaño.
En cuanto a su estructura, constan de tres partes: el antetítulo, el título y el subtítulo.
El principal es el título, que contiene lo esencial de la información, mientras que los otros encierran matizaciones o ampliaciones. El título está siempre presente, en cambio, el antetítulo y el subtítulo aparecen, uno y otro, o ambos, en relación con la importancia y extensión del texto.
El encabezamiento o entradilla (también llamado lead), que contiene los aspectos fundamentales de la información, concentrados en las famosas 6 w (del inglés): who (quien), when (cuándo), where (dónde), how (cómo), why (por qué). A estas preguntas se supone que tiene que responder el periodista en el primer párrafo del texto.
El cuerpo ocupa el resto del escrito y supone un desarrollo y ampliación de lo que se dice en el encabezamiento. El contenido de los sucesivos párrafos se dispone en un orden decreciente en cuanto al interés, de manera que lo más relevante se sitúa al principio, quedando para el final los detalles secundarios. Por todo lo anterior, se dice que la estructura de los textos informativos es la de una pirámide invertida, con la base, el grueso de la información, arriba, y el vértice, lo menos significativo, abajo.
No obstante, existe también la estructura opuesta, es decir, la del relato de interés creciente, aunque es mucho menos habitual.

Los géneros informativos más destacables son:

La noticia, escrito muy breve que contiene esencialmente el encabezamiento o entradilla (lead). Según su contenido y el lugar del periódico donde aparecen se denominan gacetillas, cuñas, breves, etc.
La ampliación de agencia. Sigue siendo totalmente impersonal y consiste en una breve ampliación del encabezamiento. No suele ocupar más de media columna.
El reportaje. Es una ampliación y “humanización de la noticia”. El reportero acude al lugar de los hechos, se convierte en testigo de los mismos, hace fotografías y filmaciones, realiza entrevistas, etc.; con todo lo cual, la noticia “cobra vida”, deja de ser una información fría e impersonal: el “relato” da paso a la “dramatización”. Por su naturaleza, es un medio que se adapta muy bien a los medios audiovisuales.

Géneros de opinión:

El editorial. Es un artículo de fondo no firmado, referente a un destacado tema de actualidad, expuesto con una seriedad que invita a la reflexión.
Características:
- Emisor. El responsable es el periódico, aunque haya una serie de personas que lo redacten. Responde a la ideología del periódico. Carece, por ello, de firma.
- Receptor. No siempre tiene un receptor universal. En ocasiones, los editoriales están escritos pensando en un receptor concreto, como el Gobierno, o determinados sectores de la opinión pública.
- Mensaje. Los acontecimientos de actualidad
- Estructura. Presenta una estructura definida. Presentación del "staff" (grupo editorial al que pertenece con los principales responsables) del periódico y editorial propiamente dicho. En el editorial predomina el discurso expositivo, mezclado con el argumentativo: exposición de hechos y su valoración.
- Intención del discurso. Formar opinión sobre un tema destacado. El tono del discurso es siempre serio, invitando al receptor a la reflexión sobre los hechos.
- Aspectos lingüísticos. De acuerdo con el tono, presenta un estilo culto. A pesar de expresar opiniones, se pretende la objetividad. Este hecho se apoya, en ocasiones, en recursos retóricos de extremada habilidad expresiva. Por ello, no le son ajenos tampoco los recursos literarios.
El artículo de fondo o tribuna. Es una exposición o argumentación que contiene el pensamiento o la opinión de una personalidad reconocida, en relación con un tema concreto.
Características:
- Emisor. Un emisor especializado ajeno al periódico. Su opinión no tiene que coincidir necesariamente con la opinión del grupo editorial. El artículo ha sido y es un valioso vehículo de expresión, muy utilizado por los pensadores, políticos, sociólogos y autores literarios de todos los tiempos: Larra, Clarín, Cela, Umbral...Por tanto, predomina la subjetividad, al contener el pensamiento u opinión particular de una persona.
- Mensaje. La amplitud temática es inmensa. Se puede confundir con un texto humanístico, científico, jurídico, literario, etc.
- Estructura. Totalmente libre, a voluntad del articulista. Sólo en algunos medios ocupa un lugar destacado y preferente, como La Tercera de ABC. En otros casos, aparece siempre en la sección de Opinión. Pueden aparecer todas las variedades discursivas: narración, descripción, exposición, argumentación, etc.
- Intención del discurso. Dar a conocer la opinión del autor sobre un determinado tema. En muchas ocasiones, responde a una finalidad didáctica, hasta el punto de convertirse en verdaderos ensayos. Muchos autores forman un libro de ensayos con la recopilación de artículos publicados en prensa.
- Aspectos lingüísticos. Como se señalaba antes, lo peculiar del artículo es la combinación de un estilo divulgativo (propio de lo periodístico) con las diferentes tipologías textuales, especialmente lo literario.
La columna. Comentario personal sobre un tema de actualidad.
Características:
- Emisor. Un colaborador habitual del periódico. No pertenece a la plantilla del periódico, pero mantiene una estrecha colaboración con el mismo.
- Mensaje. La principal característica de la columna es la combinación de elementos referenciales reales con elementos ficticios. Es el género que combina la realidad periodística con la ficción literaria. Lo literario no aparece como un elemento caracterizador del estilo, sino como un elemento caracterizador del contenido del mensaje.
- Estructura. Absolutamente libre. Sólo cabría hacer su caracterización externa: la brevedad. Si se llama columna es porque ocupa el espacio de una columna.
- Intención del discurso. Antes que dar a conocer la opinión del autor, la finalidad es literaria: el placer estético. Pero se aleja de lo literario en muchas ocasiones por su pragmatismo, de muy diversa índole.
- Aspectos lingüísticos. Son la mejor manifestación del particular estilo de su autor. Están muy presentes todos los recursos que conducen al humor (bien entendido): juegos de palabras, ironía, exageraciones, etc.
La crítica. Analiza acontecimientos culturales de actualidad. A veces es difícil separar la crónica de la crítica, pues tienen amplias zonas en común, tanto en los aspectos temáticos como estructurales y lingüísticos. La intención es idéntica: combina lo informativo, la opinión y el entretenimiento.
- Emisor. Una persona especializada en la materia. Igual que la crónica, admite la subjetividad. El crítico es uno de los profesionales que goza de peor prestigio, pues su labor tiene que mediar tanto de la adulación como de la severidad. Es muy difícil encontrar el término medio.
- Mensaje. Definir el término cultura sería demasiado prolijo y, probablemente, no se acertaría en ello. Hoy se ha ampliado el término hasta límites insospechados. Podría entrar incluso, la crítica de televisión.
- Estructura. Suele tener una estructura definida: una ficha inicial, con todos los datos objetivos (película/director/actores; obra dramática/autor/director; libro/autor/editorial etc.) remarcados especialmente (tipografía, recuadros, u otros recursos) y luego la crítica propiamente dicha.
El comentario. Es un análisis breve de un hecho informativo de cara al lector, tratando de hacerle ver las implicaciones del mismo. Cuando tiene un carácter incisivo y trata de llamar la atención y causar efecto, se denomina suelto. Si aparece junto a un texto informativo, a modo de explicación y análisis, recibe el nombre de despiece.

Géneros híbridos (información + opinión).

La crónica. La crónica es una noticia ampliada, esto es: la información de un suceso, pormenorizado y comentado por el periodista que lo recoge. Comparte características del reportaje, porque exige la presencia del periodista en el lugar de los acontecimientos.
Características:
- Emisor. Un periodista especializado en la materia de la que trate la crónica. Admite, pues, la subjetividad, al incorporar la propia opinión del periodista.
- Mensaje. Acontecimientos de actualidad muy reciente. Los temas son muy variados, desde los toros o el fútbol (las crónicas más habituales hoy) hasta las crónicas de guerra o catástrofes.
- Estructura. Se combinan los elementos informativos con la opinión de una forma muy libre. En el caso de las crónica taurinas o futbolísticas (también deportivas, en general: baloncesto, ciclismo, motorismo, etc.) su estructura es similar a la crítica: una ficha inicial, con todos los datos objetivos (público/toros/toreros/trofeos; campo/jugadores/resultado, etc.) remarcados especialmente (tipografía, recuadros, u otros recursos) y luego la crónica propiamente dicha.
- Intención del discurso. Cumple los tres objetivos señalados
• Informar. No suele ser su misión principal, puesto que todos los datos se pueden conocer con antelación por otros medios
• Formar opinión. Los receptores suelen seguir las diversas opiniones de los cronistas, perfectamente identificados por su firma
• Entretener. La variedad en el estilo es característica fundamental.
- Aspectos lingüísticos. Puede emplear un lenguaje literario, puesto que el autor no tiene impedimento para dotar a la información de una belleza expositiva en su redacción. Los recursos literarios son especialmente ricos en las crónicas taurinas, que generalmente exigen del receptor el conocimiento previo de un léxico, así como expresiones, especializado; de lo contrario son difícilmente comprensibles para el público en general.
La entrevista. Es una conversación llevada a los medios de comunicación. A través de ella se dan a conocer una serie de datos y, a menudo, se realiza un análisis de los mismos. Hay dos tipos fundamentales: la entrevista de declaraciones, basada en la técnica pregunta-respuesta, y la entrevista perfil, mediante la que se traza una semblanza de alguien y permite mayor libertad para introducir comentarios, datos biográficos, etc.
Los géneros de opinión y los híbridos (información + opinión) utilizan las características del lenguaje típico de las disciplinas humanísticas.

Las características más notables de este tipo de texto son: a) el empleo frecuente de vocabulario abstracto; b) la exposición y la argumentación como modos del discurso dominante, sometidos sin embargo, al imperativo de la claridad impuesto por la finalidad de divulgación inherente en estos géneros; y c) la aparición de los artificios literarios como recursos expresivos de la subjetividad del autor.
Se trata de un tipo de texto muy claramente estructurado y cohesionado, con el propósito de que el lector siga sin problemas el hilo de la exposición y capte los argumentos que apoyan las conclusiones del autor.
Se suele recurrir a tecnicismos de la disciplina sobre la que se habla y a un estilo culto, de sintaxis compleja, que permite profundizar en cuestiones difíciles y enrevesadas. Se busca siempre dar impresión de objetividad para conseguir el asentimiento del lector a las tesis planteadas, si bien este tipo de textos siempre tienen un componente de subjetividad, lo que le diferencia este tipo de texto del texto científico, siempre objetivo y sin elementos de opinión.
Rasgos fónicos.
Predomina la entonación enunciativa, aunque no falten ejemplos de la modalidad interrogativa o imperativa como recurso de estilo con finalidad divulgativa, didáctica y persuasiva.
Características morfológicas.
Sintagma nominal.
-Uso de sintagmas nominales con un valor de esencialidad, bien con sustantivos abstractos, bien con la omisión del determinante, por ejemplo:
“Cárcel suena bien a la hora de…”
-Uso de adjetivos calificativos tanto valorativos como descriptivos.
Sintagma verbal.
- Predomina el modo indicativo sobre el subjuntivo, aunque este último puede aparecer dependiendo del grado de subjetividad existente en el texto, dando un valor irreal.
- El tiempo verbal más frecuente es el presente gnómico (acción que se desarrolla fuera del tiempo; se usa en sentencias, refranes, etc.), por su carácter intemporal y porque da a las afirmaciones un carácter de verdad universal.
- Los verbos suelen estar conjugados en tercera persona, siendo frecuente la forma impersonal. Las intervenciones del autor en primera persona del singular suelen ser escasas porque esto resta objetividad a la argumentación. Sin embargo, es frecuente el uso de la primera persona del plural (plural mayestático) con el fin de establecer una identificación escritor-lector, o bien para ocultar la posible presunción que establece el uso de la primera persona del singular.
Características sintácticas.
- Son frecuentes las oraciones complejas con proposiciones en función adjetiva, nominal o adverbial-circunstancial causal.
- Proliferan los grupos oracionales por subordinación comparativa y consecutiva (luego, conque, pues, así es que, etc.).
- En el empleo de los grupos oracionales por coordinación podemos hablar de la coordinación adversativa, utilizada para restringir o refutar diversas afirmaciones. Del mismo modo, el deseo de claridad conduce al empleo de partículas y expresiones con valor explicativo, por ejemplo: es decir, esto es, etc.
Características léxico-semánticas.
Aparte de la abundancia de los sustantivos abstractos (como ya hemos mencionado anteriormente), abundan también los adjetivos y verbos con valor descriptivo. Adjetivos sustantivados precedidos del artículo lo, por ejemplo: lo universal.
Otra de las características es el juego polisémico del léxico. Toda palabra establece en el texto un juego de sentido. El contexto quita la ambigüedad, por ejemplo: “El amor es una locura que sólo la cura el cura, y cuando el cura la cura comete una gran locura”.
Prolifera en estos tipos de textos una terminología aparentemente sinonímica, por ejemplo: lengua-habla, competencia-actuación, etc.
El vocabulario está cargado de elementos valorativos mediante los que se transmite la ideología, por ejemplo: libertad, igualdad, etc.

Objetividad y manipulación informativas.

Se habla de objetividad como condición necesaria de la información, pero con demasiada frecuencia no pasa de la teoría que estudian los aspirantes a periodistas. Habitualmente la información no se falsifica, pero sí se “orienta” en pro de unos intereses ideológicos, políticos, económicos y últimamente hasta deportivos. Para comprobarlo, basta comparar la información de un mismo hecho dada por dos periódicos de tendencias antagónicas, por ejemplo:
Éxito del Gobierno al aprobarse en el Congreso los Presupuestos del próximo año.
El Partido del Gobierno abusó de su mayoría para aprobar unos Presupuestos desequilibrados y discriminatorios.
Son muchos los recursos que permiten la adulteración. Unos, lingüísticos:
- Destacar en los titulares los aspectos que más interesa dar a conocer.
- Introducción subrepticia (‘que se hace o toma ocultamente y a escondidas’) de comentarios personales.
- Dificultar la comprensión del lector común empleando un lenguaje excesivamente técnico.
- Disimular lo esencial de la noticia en medio de un escrito farragoso.
- Llamadas de atención a través de interrogaciones, comillas, el subrayado, etc.
Otros son extralingüísticos:
- Página en que se sitúa.
- Espacio que se le da.
- Tipografía de los titulares.
- Refuerzo fotográfico, etc.



miércoles, 24 de febrero de 2010

El lenguaje de los textos jurídicos y administrativos.

Se trata de un uso especializado del lenguaje correspondiente al mundo del Derecho y de la Administración. Es, por tanto, un nuevo lenguaje profesional, restringido a determinados ámbitos, si bien son muchos los términos que han trascendido y se han hecho de dominio común, por ejemplo: fallo, sentencia judicial, procesamiento, testador, certificado…, lo cual es lógico si consideramos que se trata de algo que atañe a nuestra vida diaria.
Como rasgos generales podemos destacar los siguientes:
a) Es un lenguaje conservador, que ha evolucionado muy poco a lo largo del tiempo y tiende a emplear expresiones y esquemas lingüísticos fijados hace mucho tiempo. De ahí la gran cantidad de arcaísmos y latinismos que contiene.
b) Este hecho le otorga un carácter formulario, de lengua esquematizada, convencional, hecha a base de “clichés”, bastante rígida y con poco espacio para el desarrollo del estilo personal.
c) Se busca la precisión y la claridad, pero, si bien los términos son también aquí precisos y monosémicos, el propio desarrollo de los textos provoca a menudo ambigüedad y confusión.
d) Lo anterior se debe a que, al menos en textos como los jurídicos y los contractuales, se hace necesaria la cita explícita de todos los supuestos y circunstancias, lo que les otorga un talante farragoso, confuso y, para los profanos, a menudo ininteligible.
e) Por su propia naturaleza, dada la universalidad de los conceptos que encierra, ha de ser un lenguaje objetivo.
f) Los textos no son uniformes, puesto que el Mundo del Derecho y el de la Administración se dividen en muchas ramas. Así, a modo de escueto resumen, podemos clasificarlos en:
- Textos legislativos: Reales Decretos, resoluciones del Consejo de Ministros, Órdenes Ministeriales, resoluciones de otros órganos inferiores, disposiciones administrativas, etc.
- Escritos procesales, pertenecientes al ámbito de la Administración de Justicia: Auto, Suplicatorio, Requerimiento, Emplazamiento, Sentencia, Acta, Ejecutoria, Recurso, Apelación, Exhorto, Demanda, etc.
- Escritos Administrativos, que regulan las relaciones entre los particulares y la Administración Pública u otras administraciones: escritos de solicitud como la Instancia, certificado, currículos, impresos de matriculación, declaración de impuestos, etc.
- Escritos notariales y contractuales. Regulan las relaciones entre particulares. Se incluyen aquí los contratos de cualquier tipo: de compraventa, de arrendamiento, etc., testamentos, documentos de cesión, contratos de servicios diversos (energía eléctrica, suministro de agua, etc.).
g) Cada uno de estos escritos responde a un esquematismo, a un modelo de confección que los convierte en escritos “prefabricados”, es decir, en textos con una tipología muy definida y en los que sólo es preciso incluir los datos y circunstancias particulares de cada caso. Así, una instancia suele tener este esquema:
. Encabezamiento, con la mediación del destinatario y la presentación del solicitante.
. Exposición, donde se enumeran los hechos y los argumentos en que se basan.
. Solicitud o súplica, donde se concreta la petición que motiva el escrito.
. Despedida formulatoria.

Rasgos Gramaticales.

Dentro del sintagma nominal, encontramos como rasgos destacables:
- Abundancia de sustantivos abstractos, necesarios para nombrar los distintos conceptos jurídicos: justicia, libertad, autoridad, etc.
- Artículos con valor generalizador, que otorgan carácter universal a los nombres que preceden, lo que está en relación con la objetividad y generalización de las leyes. Así, cuando se habla de el juez, el fiscal, etc., se refieren a cualquier juez o fiscal.
- Los adjetivos son especificativos: sirven sólo para atribuir cualidades objetivas a los nombres.
En cuanto al uso de las formas verbales, también está condicionado por la pretensión de objetividad y generalización. Por ello encontramos:
- Dominio absoluto de la tercera persona.
- Futuro con valor imperativo, por ejemplo: Los herederos se personaran ante el notario. En la misma línea está la presencia de perífrasis obligativas, por ejemplo: Los encausados deberán comparecer ante el juez una vez por semana.
- Se utiliza el futuro de subjuntivo (en el ámbito lingüístico, es un arcaísmo. Pero se utiliza regularmente en textos de este tipo), por ejemplo: “Si así se dispusiere...”
- Empleo del gerundio (aunque en lingüística no se considera correcto, puesto que en este tipo de textos se abusa mucho. Pero así está impuesto en este lenguaje), que incluso aparece lexicalizado en escritos como las sentencias judiciales, por ejemplo: los resultantes y considerandos.
Construcción oracional:
- Los periodos oracionales suelen ser largos y complejos, con una sintaxis intrincada, en ese intento aludido de explicitar todos los matices.
- El mismo propósito persigue la abundancia de enumeraciones.
- La objetividad impone la presencia de construcciones impersonales y pasivas reflejas, por ejemplo: No se entiende sujeto a esta ley.
- Coordinación adversativa, para restringir y matizar conceptos más amplios.
- Presencia de subordinadas mediatizadoras, a fin de señalar condiciones, causas, consecuencias, etc.

Fórmulas fraseológicas y léxicas.

El carácter formulario y conservador del lenguaje jurídico se manifiesta sobre todo en el léxico y la fraseología, que tienden a permanecer inalterados a lo largo del tiempo, en correlación con la pervivencia de los propios conceptos. Por eso encontramos:
- Un vocabulario muy amplio y rico, especializado y lleno de matices diferenciadores entre términos que en la lengua común se consideran sinónimos, por ejemplo: no es lo mismo propiedad que posesión, contrato que convenio.
- Multitud de arcaísmos y latinismos, herencia del Derecho Romano, por ejemplo: abintestato, enfiteusis, cohecho, antícresis, posliminio, fideicomiso…
- Máximas y aforismos latinos con carácter sentencioso: In dubio, pro reo (En la duda, a favor del reo); Excusatio non petita, accusatio manifiesta (La excusa no pedida es una acusación manifiesta), Consuetudo est optima legum interpres (La costumbre es la mejor intérprete de las leyes); Plus actum quam scriptum valet (Tiene más valor lo hecho que lo escrito); Qui accusare volunt probationes habere debent (Quienes quieran hacer una acusación, deben tener pruebas); Nemine licet ignorare ius (A nadie le está permitido ignorar la ley); Obligat lex simul atque promulgata est (La ley es obligatoria desde el instante en que es promulgada).
- Fórmulas de tratamiento en relación con el rango de la persona aludida, por ejemplo: Ilustrísimo Señor, Excelentísimo Señor.
- Abundantes fórmulas y frases hechas que se han conservado a lo largo del tiempo, por ejemplo: Debo declarar y declaro; Lo pronuncio, mando y firmo; Es gracia que no duda en alcanzar el recto proceder de V.I. No obstante, existe en la actualidad una tendencia a la simplificación de este retoricismo, sobre todo en los escritos administrativos.