Reloj Digital

domingo, 7 de octubre de 2012

Análisis de resultados de la PAU 2012 IES Garoé

Análisis de resultados de la PAU 2012 IES Garoé:

De veinticinco alumnos que se presentaron a la PAU, pasan la misma los veinticinco. Hay tres alumnas que sacan un diezocho alumnos sacan más de un nueve; tres alumnas sacan un nueve; seis alumnos que sacan más de un ocho; cinco alumnos que saca un ocho.
En total hay un 100% de alumnos que superan la PAU.

- Tres alumnas que sacan diez:

Ariadna Amich Barbuzano                   7        (2ºBach)   10      (PAU)
Kataisha Barczynski Gutiérrez             6        (2ºBach)   10      (PAU)
Marta Espinosa Martín                          6        (2ºBach)   10      (PAU)

- Doce alumnos que sacan nueve o más de nueve:
Carla Silva Espinosa                            9          (2ºBach)     9’75    (PAU)
Laura Méndez Linares                          9         (2ºBach)     9’75    (PAU)
Graciela Hernández Padrón                 7          (2ºBach)    9’75    (PAU)
Fabiana Lucía De Santis Morales       7         (2ºBach)     9’75    (PAU)
José Javier Arteaga Padrón                6         (2ºBach)     9’75    (PAU)
Andrea Palomo Chiarlones                  9          (2ºBach)    9’5     (PAU)
Acoraida Acosta Arteaga                     7          (2ºBach)    9’5     (PAU)
Alejandra Rodríguez Hernández          5           (2ºBach)    9’2     (PAU)
Yacarí Carballo González                      9          (2ºBach)    9       (PAU)
Paula Padrón Espinosa                        10         (2ºBach)   9       (PAU)
Belén Padrón Allende                            8          (2ºBach)    9       (PAU)

- Diez alumnos que saca un ocho o más de un ocho:
Yamceli Quintero González                     8          (2ºBach)     8’75   (PAU)
Claudia Pérez Padrón                             8          (2ºBach)     8’5     (PAU)
Tamayt González Quintero                      5          (2ºBach)     8’5     (PAU)
Andrea Florencia Barrossi Fernández  5          (2ºBach)     8’5     (PAU)
Montse Martínez Torres                           5          (2ºBach)     8’5     (PAU)
Adrián Fernández Elízaga                       6          (2ºBach)     8’3     (PAU)
Nerea Romero Pérez                              10        (2ºBach)      8       (PAU)
Carolina Gutiérrez Sánchez                    9          (2ºBach)      8       (PAU)
Carla Padrón Pérez                                 6          (2ºBach)      8       (PAU)
Bruno García Padrón                               8          (2ºBach)      8       (PAU)
Jorge Machín Gorrín                                 8          (2ºBach)      8       (PAU)



- No hay alumnos que suspenden la PAU




Quiero darle las gracias a todos y cada uno de mis alumnos por su esfuerzo y trabajo (siempre he dicho que si se aprueba la PAU y con buena nota, el mérito es de los alumnos. Si hay alumnos que suspenden la PAU, la culpa siempre será del profesor (en este caso, yo). He exigido bastante durante el curso, pero creo sinceramente que ha merecido la pena al ver estos resultados.









domingo, 27 de noviembre de 2011

La estructura de la palabra. Flexión, derivación y composición.

La estructura de la palabra.

La doble articulación: el monema.

La doble articulación supone que un mensaje lingüístico esté siempre formado por unidades menores que se articulan en dos niveles: las unidades mínimas dotadas de significación, esto es, los monemas (primera articulación del lenguaje) y las unidades mínimas carentes de significado o fonemas (segunda articulación del lenguaje).

Gracias a esta doble articulación (división o descomposición), las lenguas poseen un potencial ilimitado para construir nuevos mensajes.

El monema.

El monema es la unidad mínima dotada de significado. Significado no sólo se refiere al contenido léxico básico de la palabra (casaà ‘lugar donde viven las personas’) sino también al “significado marginal”: derivativo, flexivo y relacionante, por ejemplo:

Casita à ‘aporta tamaño (en este caso, pequeña).

Casas à la “s” aporta número (dos o más cosas).

Tengo casa y coche à la “y” relaciona la casa con el coche.

Los monemas pueden ser de dos tipos:

- Unidades mínimas portadoras de contenido léxico básico de la palabra, llamados lexemas y que sólo poseen los sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios.

- Unidades que modifican a los lexemas, o bien a las relaciones entre las palabras dentro de un sintagma o de una oración. A estas unidades las llamamos morfemas.

Los morfemas se pueden subdividir en:

- Morfemas derivativos o afijos, que pueden ser prefijos, interfijos (o infijos) y sufijos; dependiendo del lugar que ocupan respecto al lexema.

- Morfemas flexivos, que aportan significación gramatical (género, número, persona, tiempo…).

- Morfemas gramaticales libres o morfemas independientes, que constituyen palabras independientes: conjunciones (de significación relacionante), preposiciones (de significación relacionante), adjetivos determinativos (de significación determinante).

La estructura de la palabra: su clasificación.

Atendiendo al número de lexemas:

- Simples. Son aquellas palabras que constan de un solo lexema (mesa) o de un solo morfema (por).

- Compuestas. Son aquellas palabras formadas por dos o más lexemas.

Palabras y lexías.

La palabra es la unidad formal compuesta de lexema + morfema. La lexía es una unidad léxica memorizada, funcional, y que no coincide necesariamente con la palabra; por ejemplo: meter la pata, estar en forma, etc.

Existen cinco tipos de lexías:

- Lexía simple es aquella que coincide con el concepto de palabra, por ejemplo: casa, allí, etc.

- Lexía compuesta es la que contiene varias palabras, parcial o totalmente integradas, por ejemplo: matasanos, sacacorchos, etc.

- Lexía compleja es una secuencia más o menos estereotipada de palabras (se repiten sin variación), como por ejemplo: echar de menos, recién casados, en volandas, etc.

La lexía compleja tiene una función determinada por la naturaleza de sus componentes, así Echar de menosà es un verbo. Recién casadoà es un adjetivo. En volandasà es un adverbio.

- Lexía textualà “Dime de qué presumes… (y te diré de lo que careces). “Al que madruga (madrugador)…”

- Lexía de siglasà ONU, PCE, PSOE…

Procedimientos en la lengua para llevar a cabo la composición.

La sinapsia.

Es el único tipo de composición que permite la especificación detallada del significado. La unión de sus miembros es sintáctica. Habitualmente lleva la preposición de, por ejemplo: estrella de mar. También puede llevar la preposición a, por ejemplo: olla a presión, avión a reacción. Es más extraño el uso de la preposición en, por ejemplo: tres en raya.

El orden de los elementos siempre es el mismo: determinado + determinante. El determinante carece de artículo para no romper la unidad del conjunto. Así tenemos:

Mando a distancia Mando a la distancia

determinado determinante

Los elementos que surgen de la sinapsia son siempre adjetivos o sustantivos.

Se considera que hay sinapsia cuando el significado siempre es el mismo, así como sus elementos y orden; y además está aceptada por los hablantes y es de uso frecuente.

Vamos a jugar al tres en raya. Vamos a jugar al fútbol en Valverde.

La sinapsia se da sobre todo en textos científicos y técnicos (conejillo de indias, líquido de frenos, freno de mano, etc.

Disyunción.

Se produce cuando los dos componentes no se han fusionado gráficamente, pero la lexicalización es un hecho porque designan a un solo objeto, por ejemplo:

Cama nido, cuento chino, pez espada, etc.

(por separado no podemos saber su significado)

Se suelen ver estas formaciones en el ámbito de la zoología y la botánica (sauce llorón, pájaro pinto, oso hormiguero, rosa silvestre, etc.).

Contraposición.

Son dos elementos unidos por un guión. La acentuación gráfica se mantiene en sus dos componentes. Suelen aparecer dos adjetivos à proceso físico-químico, o dos sustantivos à buque-escuela.

Yuxtaposición.

Es la más abundante y la fusión gráfica es total, así como su lexicalización y gramaticalización. Hay numerosas combinaciones: sustantivo + sustantivo à madreselva, sustantivo + adjetivo à aguardiente, adjetivo + adjetivo à agridulce, adverbio + verbo à menospreciar, verbo + complemento directo à guardamuebles, etc. Asimismo, las relaciones que mantienen entre sí los componentes son muy diversas: coordinación à carricoche, atribución à casatienda, etc.

En algunos casos intervienen más de dos piezas léxicas, como por ejemplo: correveidile (formado por la coordinación de tres verbos), bienmesabe, metomentodo, hazmerreír…

Hincapié

verbo + sustantivo

Composición mediante el acortamiento de palabras.

-La acronimia, o unión de extremos opuestos de dos palabras (autobús > automóvil + ómnibus, informática > información automática).

Se da mucho la acronimia en los textos de carácter técnico. La mayoría son préstamos de otras lenguas (bit > binary digit, motel > motorist hotel).

- Las abreviaturas compuestas, en las que lo abreviado son dos o más palabras y sólo se retiene la primera de cada una, por ejemplo: b.s.p. à ‘besa sus pies’, D.E.P., a. de C.

- Las abreviaturas complejas o siglas, cuando lo abreviado son nombres propios. Admiten diversas modalidades según su realización fónica:

Siglas transparentes (CC OO, TVE), que se leen pronunciando la forma desarrollada (comisiones obreras, televisión española).

Siglas opacas (LP, UHF, CD, DVD), que se leen pronunciando el nombre de cada una de las letras componentes.

Siglas opacas leídas secuencialmente, como cualquier otra palabra de la lengua (RENFE, TALGO, AVE, ESO).

Con el tiempo su significado original “se oscurece”, con lo que se produce una lexicalización, por ejemplo: ovni (‘objeto volador no identificado’), radar (radio and detection and raging).

“No se han visto ovnis desde hace años”. “Los radares no detectaron a ese avión chino”.

Derivación y flexión.

La derivación consiste en la creación de elementos léxicos nuevos por adición de palabras ya existentes en la lengua de elementos inseparables, esto es, de afijos.

Mientras que con la derivación hay cambios de significado e incluso de categoría gramatical, con la flexión se producen cambios respecto al género, número, persona, tiempo, etc.

*¡Ojo con las palabras que pueden funcionar como verbos o como adjetivos!

Yo me caséà morfema flexivo.

Yo no me he casadoà morfema flexivo

Yo soy un hombre casadoà sufijo.

Derivación por prefijos cultos.

Por un lado son prefijos por su anticipación a la base léxica, y por el otro son falsos por su origen culto y su introducción reciente en la lengua, en palabras creadas artificialmente en el lenguaje técnico-científico: biografía, cronología, videocámara, etc.

¿Consideramos a estas palabras como compuestas o como derivadas?

Las consideramos compuestas cuando los dos elementos son de origen culto, sobre todo cuando alguno de ellos puede actuar como prefijo o como base léxica, por ejemplo:

Cromografía (“cromo” tiene el significado de ‘color’), teléfono (‘sonido de lejos’).

Las consideramos derivadas cuando el segundo término no es culto, o cuando se quiere realzar el significado con mayor o menor subjetividad, por ejemplo: supercoche, supereconómico, hipermercado, hipereficaz, etc. Hoy en día están muy de moda estos términos.

A diferencia del sufijo, el prefijo no cambia la categoría de la palabra pero sí puede cambiar su significado.

Móvilà inmóvil, normalà anormal, hacerà deshacer, maduroà inmaduro.

Derivación por sufijos.

Es el más importante de los procesos derivativos. Sigue siendo un método frecuente de creación de neologismos en el español de ambos lados del Atlántico, aunque a veces con soluciones a veces diferentes y chocantes (“balacera”, por ejemplo).

Los sufijos indican la categoría gramatical a la que pasa a pertenecer la unidad creada:

∞ Sustantivos: creacionismo, humanidad, labranza.

∞ Adjetivos: creador, humanístico, labrador.

∞ Verbos: crear, humanizar, labrar.

∞ Adverbios: humanamente.

Tipos de sufijos.

Sufijos de nombres.

- Indican cualidad. Todos estos sufijos permiten crear sustantivos que tienen idea de ‘cualidad’:

∞ -ancia, -encia (abundancia, indigencia).

∞ -anza (enseñanza).

∞ -dad, -edad, -idad (bondad, contrariedad, barbaridad).

∞ -ería (tacañería, tontería).

∞ -ez (estupidez).

∞ -ismo (comunismo).

∞ -or (estupor).

∞ -ura (locura, cordura).

- Indican un sentido de ‘acción’:

∞ -ación, -ción (interrogación, oración).

∞ -adura, -dura, -idura (mojadura, añadidura)

∞ -aje (aprendizaje)

∞ -amiento, -imiento (casamiento, sentimiento).

∞ -anza (templanza).

∞ -atoria (moratoria, eliminatoria).

∞ -azo (estacazo).

∞ -era (tapadera, borrachera).

∞ -ón (tirón, empujón).

∞ -ura (rotura, fisura).

- Indican sentido de ‘lugar’:

∞ -adero, -edero, -idero (fregadero, vertedero, sumidero).

∞ -ador, -edor, idor (congelador, comedor, recibidor)

∞ -atorio (velatorio, auditorio).

∞ -ería (droguería, carnicería).

∞ -era (papelera, cartelera).

- Indican sentido de ‘abundancia de algo’:

∞ -ada (manada).

∞ -aje (cortinaje).

∞ -amenta (cornamenta, vestimenta).

∞ -ar, -al (millar, arenal, palomar).

∞ -eda (alameda, rosaleda, arboleda).

∞ -erío (caserío, poderío).

Sufijos de adjetivos.

- Hay un grupo que da al adjetivo el sentido de ‘relativo a algo’:

∞ -al, -ar (gubernamental, familar).

∞ -ano (castellano, republicano, anglicano).

∞ -ario (funcionario, presidiario).

∞ -ense (pacense, lucense).

∞ -es (montañés, escocés).

∞ -ino (isabelino, pueblerino).

∞ -ista (cuentista, periodista, artista).

- Otro grupo marca el significado de ‘el que hace la acción’.

∞ -ador, -edor, -idor (retador, roedor, cumplidor, acomodador).

∞ -ante, -iente (cambiante, paciente ‘el que tiene paciencia’).

∞ -oso (lluvioso).

- Y por último, un grupo formado por adjetivos con el sentido de que ‘que pueden sufrir la acción’:

∞ -able, -ible (amable, visible, sobornable, indivisible).

∞ -adero, edero, -idero (apeadero, perecedero, venidero)

Sufijos apreciativos.

No cambian, salvo en contados casos, la categoría gramatical de la palabra base. Pueden ser:

- Aumentativos: -on (juguetón, santurrón), -azo (latigazo, bribonazo), -ote (machote, feote).

- Diminutivos: -ito (calladito), -illo (chiquillo), -ico (apañadico), -ete (flojete), -uelo (polluelo), -in (danzarín).

- Despectivos: -acho, -ucho, -aco, -ejo, -orro, -astro.

Otra clase de afijos son los llamados interfijos (o infijos).

Son un tipo especial de unidades que aparecen entre el lexema y el sufijo (pec-ec-ito) y, más raramente, en entre el prefijo y el lexema (en-s-anchar). Son elementos de enlace. No hay que confundirlos con los sufijos y prefijos: el elemento –ec- en pececito no es un sufijo, pues no existe la palabra pecec, sino un interfijo que une el lexema pez- con el sufijo –ito; sin embargo en nacionalista, -al sí puede ser final de palabra: nacional. Se trata de un sufijo. De manera análoga, la –s- de ensanchar no es un prefijo, pues no existe la palabra sanchar. En desembarcar, em sí puede iniciar la palabra embarcar, luego es un prefijo.

La parasíntesis.

En la parasíntesis se da al mismo tiempo en una palabra composición y derivación. Puede que no exista en la lengua el compuesto ni el derivado, por ejemplo: pica-pedr-ero (ni existe picapedro ni pedrero), ropa-vej-ero.

En otros casos sí existenà hoja-lat-ero, libre-camb-ista.

También se da cuando tenemos un prefijo, un lexema y un sufijo sin que exista previamente la palabra formada por el prefijo con el lexema ni el lexema con el sufijo, por ejemplo:

Desalmado (no existe ni desalma ni almado).

Los sustantivos abstractos.

En textos donde aparece la exposición y la argumentación es destacable la abundancia de términos abstractos. La razón estriba en que se manejan todo tipo de ideas, conceptos, por encima de otros materiales. No olvidemos que abstraer es un proceso que consiste en eliminar los caracteres individuales para quedarse con lo genérico, llegando a la creación de entidades mentales a las que llamamos conceptos. Muchos de estos términos son tradicionales y existen desde hace siglos: filosofía, metafísica, ética, fe, etc. Pero constantemente surgen otros nuevos y son mucho más recientes palabras como modernidad, sociología, existencialismo, vivencia, relatividad, etc.

Los sustantivos abstractos se forman habitualmente añadiendo sufijos a lexemas verbales o adjetivos, por ejemplo:

- ad: maldad, dignidad.

- ancia: abundancia, constancia.

- encia: paciencia, diferencia.

- anza: esperanza, bonanza.

- ez: lucidez, esbeltez.

- eza: pureza, realeza.

- ción: inspiración, creación.

- ura: locura, frescura.

- miento: sentimiento, mandamiento.

- ismo: fatalismo, purismo.

- icia: justicia, malicia.

Además de este mecanismo morfológico, cualquier sustantivo se convierte en abstracto si le anteponemos un artículo generalizador: el ser, el hombre, la persona, la mente, etc.

El mismo proceso tiene lugar al colocar un artículo neutro ante un adjetivo: lo bueno, lo bello, etc.

domingo, 1 de mayo de 2011

Se nos fue Ernesto Sábato sin haber recibido su merecido Premio Nobel.

El escritor argentino Ernesto Sábato falleció ayer en su casa de la ciudad de Santos Lugares (Argentina), ha confirmado a la radio argentina Mitre su compañera Elvira González Fraga. "Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", ha explicado. El considerado exponente de las letras argentinas con mayor proyección internacional tenía 99 años y el próximo 24 de junio iba a festejar su centenario. De hecho, iba a ser homenajeado mañana en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires.
Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911. Además de novelista y ensayista, era doctor en Física. Trabajó en el Laboratorio Curie, en París, y abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse exclusivamente a la literatura. En 1984 había recibido el Premio Cervantes, el más importante de la literatura en español, y llegó a ser propuesto por la Sociedad General de Autores y Editores de España como candidato al Premio Nobel de Literatura de 2007.
Sus tópicos más recurrentes se encargaban de la crisis del hombre en nuestro tiempo y de la reflexión sobre la propia literatura. Sus obras más destacadas son El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979), El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), y Abbadón el exterminador (1974). Su última obra publicada fue España en los diarios de mi vejez, fruto de los viajes en 2002 a tierras españolas mientras Argentina se sumergía en la más feroz crisis económica de su historia.
Es destacable su firme compromiso político y ético que confluye en su obra. En 1984 presidió la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas que redactó el Informe Sábato o Nunca más sobre los horrores de la última dictadura militar (1976-1983), que abrió las puertas para el juicio a las juntas militares de la dictadura militar en 1985. El prólogo del informe le valió fuertes críticas de organismos humanitarios que cuestionan la llamada "teoría de los dos demonios" sobre la violencia política que sacudió a Argentina en la década de 1970. En el texto, el escritor sostuvo que en los años 70 Argentina "fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda".
Sábato también llenó su tiempo con la pintura, aunque confesó que su "espíritu autodestructivo" lo llevó a destruir buena parte de sus obras. "Arrastrado por amigos", según declaró, presentó una decena de sus obras en 1989 en el Centro Pompidou de París y del mismo modo lo hizo después en Madrid.
El escritor argentino atravesó momentos difíciles en su vida con la muerte en 1995 del mayor de sus dos hijos, Jorge, en un accidente de tráfico, y con el fallecimiento en 1998 de su primera esposa, Matilde.
Entre los numerosos premios recibidos por Sábato también figuran el Menéndez Pelayo (1997) y el Gabriela Mistral (1983), otorgado por la Organización de Estados Americanos (OEA).
A Ernesto Sábato podríamos encuadrarlo dentro de la NUEVA NOVELA HISPANOAMERICANA. En 1962 se publicaba en España La ciudad y los perros, del peruano Mario Vargas Llosa. En 1967 llegaba Cien años de soledad de García Márquez. Por esas fechas, aparecen asimismo novelas como Sobre héroes y tumbas del argentino Ernesto Sábato, El astillero, del uruguayo Juan Carlos Onetti, El siglo de las luces de Carpentier, La muerte de Artemio Cruz del panameño Carlos Fuentes, Rayuela del argentino Julio Cortázar (nació en Bélgica, pero es argentino), Paradiso del cubano Lezema Lima, etc. Para los lectores españoles, desatentos a la novela hispanoamericana hasta entonces, obras como estas produjeron el mayor asombro. Inmediatamente se descubrió y se devoró con avidez la obra de los autores citados y de otros ya mencionados. Era el llamado boom de la novela hispanoamericana. Se imponía la existencia de una gran narrativa. Y tal ha sido, sin duda, uno de los grandes acontecimientos literarios de nuestro tiempo.
En realidad, los nuevos novelistas hispanoamericanos continuaban en la línea de innovaciones señaladas en el apartado anterior, de tal modo que la frontera entre algunos de aquellos autores y éstos puede parecer arbitraria. En cualquier caso, es evidente que los nuevos novelistas llevan tales innovaciones a sus últimas consecuencias, a la par que enriquecen aún la novela con nuevos recursos.
Como características, se confirma la ampliación temática y, en especial, se incrementa la preferencia por la novela urbana. Cuando aparezca el ambiente rural recibirá un tratamiento muy nuevo.
La integración de lo fantástico y lo real se consolida. El realismo mágico es, en efecto, uno de los rasgos principales de los nuevos novelistas,pero es en el terreno de las formas en donde se observa una mayor ampliación artística. La estructura del relato es objeto de una profunda experimentación. La experimentación de la novela afectará, de modo particular, al lenguaje mismo, con la superposición de estilos o registros, con distorsiones sintácticas y léxicas, con una densa utilización del lenguaje poético, etc.
Por debajo de todo ello, late el convencimiento de la insuficiencia práctica y estética del realismo.
Pero esta ruptura con la técnica realista no supone exactamente un alejamiento de la realidad, sino una voluntad de abordarla desde ángulos más ricos, más reveladores y más válidos estéticamente.
Esta evidente preocupación estética tampoco supone que el escritor abdique de propósitos testimoniales o de denuncia; al contrario: novelistas como los que citamos suelen proclamar ideas sociales y políticas muy avanzadas. Pero, como dijo Julio Cortázar: “el primer deber del escritor revolucionario es ser revolucionario como escritor; es decir, romper con los moldes expresivos heredados de otras épocas y proponer un arte nuevo, más acorde con las profundas mutaciones de nuestro tiempo”.
Por último, si estéticamente, nos encontramos ante una novela acorde con la narrativa universal contemporánea, no por ello será menos americana la novela de los autores de que ahora tratamos.
Estamos, en suma, ante un arte nuevo que ocupa ya un lugar preeminente en la novela mundial.




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